Ese momento en el que no hay palabras, pero hay verdad. Ese instante en el que no respondes un mensaje, no subes una historia, no haces planes, no finges sonrisas...y tampoco das explicaciones.
El silencio no siempre es vacío. A veces es donde uno más se encuentra.
Yo aprendí a escucharme en esos silencios. En los días que no tenia ganas de hablar, ni con el mundo ni conmigo. En las madrugadas donde todo dormía, menos mi cabeza. En las sobremesas donde nadie entendía por qué me quedaba mirando por la ventana sin decir nada. En las caminatas donde el único sonido era mi respiración y mis pasos.
Vivimos en una época que nos grita. Grita que hay que ser felices, exitosos, productivos, visibles...pero nadie te enseña a quedarte contigo mismo en silencio. Nadie te enseña a habitar esos huecos sin miedo. A no huir de ti. A no llenar con ruido lo que necesita escucha.
Y es ahí donde empieza lo importante.
Porque a veces el silencio no es soledad, es libertad.
A veces el silencio no es vacío, es pausa.
A veces el silencio no es ausencia, es presencia.
A veces no tener nada que decir…es tener mucho que sentir.
Los silencios me han salvado más veces de las que puedo contar. Me han devuelto la claridad, la intuición, el sentido común.
Me han evitado enviar mensajes que no debía, tomar decisiones en caliente, romper cosas que solo estaban torcidas.
Y sobre todo...me han hecho entender que no siempre hay que reaccionar. Que muchas veces basta con respirar.
Porque en el fondo, el silencio tiene una manera mágica de ordenarlo todo por dentro.
No es huida. Es reconstrucción.
No es debilidad. Es respeto.
No es indiferencia. Es autocuidado.
Y con el tiempo entendí que quien realmente te quiere no necesita verte todo el tiempo para saber que estás. Que el amor sano también habita en los espacios, en la pausa, en el darte tu tiempo sin que eso signifique que te alejas para siempre. Que el que entiende tu silencio, también entiende tu proceso.
He aprendido que a veces el ruido más fuerte es el que llevamos dentro. Que llenar tu agenda no siempre significa llenar tu alma. Y que quedarse en silencio no es quedarse atrás, sino aprender avanzar de otra manera.
Hay silencios que no son una retirada...son una vuelta a uno mismo. Una conversación sin palabras donde te miras al espejo, sin máscaras, sin filtros, y te preguntas: "¿qué necesito hoy?" y a veces la respuesta no es acción. Es calma.
Hoy sé que el silencio no es el final de nada. A veces...es justo el principio. Y cuando vuelves...no vuelves igual. Vuelves más tú.
_Tomado de internet.
![]() |
| Aunque no tenga nada que ver con el escrito, me gusta dejar acá, momentos que han sido de gran importancia para mí. |

Comentarios
Publicar un comentario